En dias pasados, Alberto San José ponía el dedo en la llaga con su completísimo artículo ¿Por qué lo llaman “emprendedor” cuando quieren decir “empresario”?, desmenunzando y desnudando el tan re-elaborado concepto de EMPRENDEDOR, diríamos en mi país, ‘ajonjolí de todos los moles’ (entiéndase: mencionado por todas partes).
Traerlo de nuevo a colación no es con afán de crear polémica sino seguir añadir más ingredientes a la sopa. En primer lugar, noy hay -a mi parecer- mejor emprendedor que el que se considere tal; más no por ello dejará de haber una serie de elementos que, empezando por el sentido común, nos ayudarán a declarar a alguien como emprendedor o no (y ya cada quien podrá ponerle otro adjetivo, desde empresario, hasta cancamusero).
En ese sentido, el Global Entrepreneurship Monitor, proyecto que data de 1997 y tiene como objetivo ofrecer una investigación de alta calidad internacional sobre la actividad empresarial -ya extendido a 43 países-, se tomó la tarea de revisar en visperas de ofrecer su Décimo Informe, lo que a su juicio puede considerar como emprendimiento, con el fin de mantener un lenguaje en común de los distintos estudios que recaba alrededor del mundo.
Para el GEM, el emprendimiento es enfoncado como el proceso que involucra las actividades de las personas en cuanto a comenzar y gerenciar un negocio, considerando que las personas involucradas en actividades emprendedoras pasan por diferentes fases, desde la inicial donde el negocio está en gestación, a la fase del establecimiento del negocio y la posibilidad de cierre del mismo.
Parte de este proceso implica también mirar a la persona a partir del momento en el que desea iniciar un negocio (emprendedor naciente), cuando ya es dueño y dirige el negocio y ha pagado salarios por más de tres meses pero no por más de 42 meses (dueño de un nuevo negocio), y cuando es dueño y dirige un negocio establecido que ha estado en operaciones por más de 42 meses.

Asociado al proceso emprendedor podemos señalar 3 componentes principales:
1. Actitud emprendedora: Nivel de riesgo que la persona está diispuesta a soportar y la propia percepción que el individuo tenga de sus habilidades, conocimientos y experiencia en la creación de un negocio.
A lo anterior hay que sumarle la importancia de que los individuos perciban que hay oportunidades para comenzar un negocio; la cantidad y calidad de las oportunidades percibidas pueden ser reforzadas por condiciones nacionales tales como el crecimiento económico, el crecimiento de la población, la cultura, y la política nacional en materia de emprendimiento. También, en la medida que las personas ven más y más emprendedores exitosos en su entorno directo, esto puede reforzar la percepción de sus propias capacidades (¿alguien dijo Iniciador?).
2. Actividad emprendedora: Grado en que las personas en la población están creando nuevas actividades de negocios, tanto en términos absolutos como en relación a otras actividades económicas.
Cabe señalar que si bien muchas personas son atraídas por la actividad emprendedora porque identificaron una oportunidad, otras son empujadas a emprender porque no tienen otra forma de ganarse la vida o porque tienen miedo a quedar desempleadas en un futuro cercano.
3. Aspiración emprendedora: Naturaleza cualitativa de la actividad emprendedora: la innovación de producto y proceso, la internacionalización, y las ambiciones por procurar altos niveles de crecimiento son considerados el sello del emprendimiento impulsado por las altas aspiraciones.

En la página IAE.tv puedes descargar en PDF la presentación del décimo informe, con las acentuaciones que para Argentina se encargó de hacer Silvia Torres Carbonell, Directora del IAE Business School.
Etiquetas: emprendimiento, GEM, negocios, proceso emprendedor
