El iWeekend es un evento cuyo objetivo es poner en marcha un proyecto o servicio de internet (o al menos una versión beta de ellos)en un fin de semana con la idea de continuidad y que algunos emprendedores continúen con esta empresa y servicio. Para se seleccionan personas de distintos perfiles y conocimientos que se agrupan para según estos para trabajar y se hace una votación inicial de las ideas propuestas para elegir una.
Del primer iWeekend de Valencia surgió el proyecto de PideCita que con un trabajo dedicado de cuatro personas inicialmente, se esta convirtiendo en el lugar de referencia para la gestión de reservas online en muchos tipos de negocios.
PideCita es un servicio web que facilita a las pymes y profesionales (médicos, odontólogos, peluquerías, centros de estética, fisioterapeutas, …) la gestión de citas o reservas online con sus clientes. Se puede hacer desde la propia web y sino también desde la web de las empresas o incluso desde locales en los que por medio de una pegatina se recomienda el uso de este servicio.
Toda ayuda y sistemas informatizados de gestión en la empresa siempre es bienvenida en las pymes y empresas pequeñas (mucho mas cuando hablamos de un autónomo) por ello PideCita puede ser una gran ayuda en nuestra gestión de las reservas. Ofrecer el servicio de poder pedir una cita cómodamente por internet desde casa a cualquier hora es algo que los clientes cada vez demandan más.
Para la empresa tiene una evidente funcionalidad y ventaja, pero además a esto podemos añadir las opciones de visibilidad que proporciona a las empresas que participan. Un micrositio con la información de la empresa y un mapa geolocalizado que las ayudará a ser localizadas con mayor facilidad por sus clientes.
Para los usuarios se trata de un directorio de empresas, negocios y servicios en los que poder buscar geográficamente o por sectores y tipos que además nos ofrecen poder solicitar cita desde internet sin problemas de horarios comerciales para ello.
Los pasos son sencillos y para aclararlo nada mejor que el apartado de la propia web llamado ¿Cómo funciona? donde ellos lo cuentan.
El otro día, dándole vueltas a esto de las pymes + tecnología + internet + todo lo demás, caí en la cuenta de lo siguiente: la mayoría de los gigantes que han crecido junto con el boom de Internet y las nuevas tecnologías (Google, Yahoo, eBay, etc), no sólo empezaron como un grupo muy reducido de amigos/parejas, sino que, alcanzar el status de pyme les llevó mucho tiempo…
Obviamente, hay momentos en la historia que quizá sean irrepetibles, y las reglas del juego cambian cuando facturas sopotocientos mil millones y la plantilla es de cuatro mil empollones selectos, pero me quedé barruntando ¿cuál sería la pyme de referencia de la que poder aprender?
Para mí, esa pyme es 37 Signals, que se mantiene con un equipo de 12 personas. 37 signals se dio a conocer en 2005, como empresa de diseño y desarrollo de sitios y aplicaciones web, publicando artículos muy interesantes en su blog Signal vs. Noise, que pronto se convirtió en uno de los más leídos y valorados en la recién nacida comunidad “2.0″.
Desde entonces, su trayectoria es impresionante: lanzaron Basecamp, uno de las aplicaciones web de gestión de proyectos más usadas del mundo (¡incluso en sus versiones de pago!), desarrollaron Ruby on Rails, un entorno de desarrollo rápido de aplicaciones web que está siendo adoptado con “furia” por miles de desarrolladores en todo el mundo, y otros servicios como Campfire, Highrise, Backpack…
Antes de que te sumerjas en el libro, un par de advertencias:
1) Está enfocado al desarrollo rápido de aplicaciones web, y muchos de los planteamientos y procesos que cuentan, sólo aplican en ese campo.
2) Incluso dentro del desarrollo web, aplicar esta manera de “hacerlo real”, puede llevarte a un suicidio seguro con la mayoría de los clientes, ya que requiere un alto grado de coordinación y conocimiento del trabajo que realizan todos los integrantes del equipo.
¿Por qué entonces te sigo recomendando que lo leas? Porque mucho de lo que plantean se basa en un sentido común puro y destilado a partir de la experiencia, y porque se pueden aplicar a cualquier campo de batalla en el que se desenvuelva una pyme. A veces no se trata tanto de usar metodología determinada, sino de eliminar la “tontería” en el camino hacia la productividad.
Ahí van algunas “perlas” que encontrarás:
No hagas caso de los detalles al principio. Hay tiempo de sobra para ser perfeccionista… Centrarse en detalle demasiado pronto te hará perder el tiempo. Empieza por lo fundamental.
Las reuniones son tóxicas. Surgen cuando el concepto a tratar no está claro (lo cual hay que evitar previamente), parten el día en pequeñas porciones que evitan que “cojas el ritmo”, descarrilan hacia otros temas con suma facilidad…
Lavar y repetir. No esperes hacerlo bien a la primera. Hazlo, observa cómo funciona, y cámbialo al vuelo.
Cuando en Internet encuentro un nuevo concepto que se expande como la pólvora, para mí una de las mejores maneras de averiguar si se trata de algo valioso, y no la paranoia de algún vende-humos, es aplicarle el triple filtro de Descartes, de esperar un rato y de hablar con mi abuela.
El método cartesiano establece que un concepto verdadero se muestra como algo claro al entendimiento y distinto de los demás conceptos.
Si después de esperar un rato, el concepto sigue ahí, aun con detractores, y se utiliza de modo habitual con resultados, es que vale la pena. La larga cola salió al aire en 2004, tiempo más que suficiente.
El método “mi abuela” establece que, si soy capaz de explicárselo a ella, y me responde con un dicho o refrán que me demuestra que “eso ha sido toda la vida así”, entonces estamos tratando con una idea que responde a la realidad del funcionamiento del mundo. En el caso de “la larga cola”, este dicho es:
“Hay gente pa tó”
¿Estamos de acuerdo en esto? ¿Te han venido a la cabeza imágenes del telediario en las que un grupo de personas se daba un baño en el Ártico, o un forzudo arrastrando un camión con los dientes? ¿Ese amigo tuyo tan “particular”?
Entonces veamos de qué trata esto de “la larga cola” y cómo lo puede aplicar una pyme a los negocios.
“The long tail”, que es la expresión original en inglés, es un concepto acuñado por el periodista Chris Anderson, basado en ensayos y descubrimientos matemáticos y estadísticos anteriores (el lector curioso tiene una descripción completa de esta evolución en la Wikipedia, así que sigamos).
Lo que viene a decir, es:
1) En un negocio “tradicional”, que opera en un mercado local, con un catálogo determinado, la mayoría de las ventas serán sobre unos pocos productos estrella, con un amplio mercado que los demanda, y el resto del catálogo tendrá pocos compradores, y apenas dará beneficio hacer los pedidos y almacenarlos.
2) Sin embargo, en un negocio que trabaje en un mercado global (no te asustes, esto simplemente significa “vender por Internet”), el resto del catálogo, ese que tenía un nicho de mercado tan pequeño, de repente pasa a ser accesible a ese nicho de mercado a nivel mundial, no local. Lo que quiere decir “bastante más grande”.
Pongamos un ejemplo:
Tienes una tienda de música en una ciudad pequeña. ¿Vas a vender cien discos de La Oreja de Van Gogh sólo en el Día de los Enamorados? Seguro. ¿Vas a vender dos discos de Cervello, que es un oscuro grupo italiano de rock progresivo de los setenta, en todo el año? Como mucho.
Recordemos: “Hay gente pa tó”. En un mercado local y reducido, son pocos. En un mercado global, donde todo el mundo está a un click de distancia, son muchos, muchísimos, y representan un porcentaje potencial de ventas significativo.
Muchas empresas de venta online, como Amazon (libros y cualquier cosa), eBay (subastas), iTunes Store (música) y Netflix (alquiler de películas) basan una buena parte de sus ventas en productos que sólo alcanzan un volumen significativo de ventas cuando los compradores llegan de todas partes del mundo.
Un empleado de Amazon, la tienda online más grande del mundo, lo expresaba de este modo un tanto humorístico y enrevesado: “Hemos vendido hoy más libros que no se vendieron ayer, que libros que sí lo hicieron”.
Con este post no quiero decir que te lanzes a vender discos raros, ni que esto sea un modelo mágico de negocio. Pero sí que es muy importante que consideres si ese oscuro apartado de tu catálogo de productos o de tu portfolio de servicios, y que estás pensando en eliminar, sería rentable en el marco de un mercado más grande.
Otro día hablaremos de cómo averiguarlo. Hoy me basta con que le des vueltas a la idea.
He aquí un problema muy común que muchos conoceréis en sus dos vertientes:
Como cliente: Después de navegar un rato buscando una empresa a la que contratar tal o cual servicio un tanto delicado y/o importante (léase la fontanería de mi casa o la implementación de un sistema de CRM), llego a su web y… me quedo igual que estaba.
Como empresa: Tienes una metodología fenomenal de trabajo, un sistema que te permite reducir costes, errores, tiempos de entrega… Pero no te atreves a mostrarla en tu web “porque la competencia acecha y nos pueden copiar”. Esta es una razón con la que me encontrado una y otra vez en pymes, especialmente aquellas que, precisamente, viven de trabajar mejor que los demás. En el caso de las empresas de base tecnológica u operativa, ronda el 90%.
En ambos casos, el problema se reduce a lo mismo:
Cuando sé que contratar a un profesional o una empresa va a suponer una relación larga, un proyecto personalizado y vital para mí, no me basta con ver una foto de personas felices, una lista de clientes, otra de sedes, un teléfono y un formulario de contacto.
Como cliente, lo que necesito de verdad es saber cómo trabaja esa empresa, qué pasará cuándo los meta en mi casa o en las tripas del servidor de la intranet.
Como empresa, necesito poder mostrar que hacemos algo mejor que los demás, sin revelar la “fórmula secreta”.
Un modo muy adecuado de solventar este problema es publicar casos de estudio: Son “mini-reportajes” en los que se describe cómo tu empresa acometió con éxito un proyecto determinado, cuál fue la manera de relacionarse con el cliente y qué acciones, métodos y criterios se utilizaron.
Cómo preparar un caso de estudio
Elige bien qué proyectos vas a mostrar
Tienen que ser aquellos proyectos que representen mejor lo que mejor sabéis hacer. No tiene sentido usar la marca de aquel cliente grande que tuvísteis y que pidió algo fuera de vuestro área de expertise.
La relación con el cliente sigue viva y es muy buena. Los casos de estudio son una herramienta muy potente de “recomendación”, y para un gerente responsable terminan por una llamada telefónica al cliente para confirmar. De nada sirve contar aquel caso de hace diez años si ya no queda nadie en el cliente que recuerde vuestro trabajo.
Dos o tres casos son suficientes. Nadie va a leer más.
Pide permiso a tu cliente (antes y después)
Llama a tu cliente, y coméntale lo importante que es para ti poder mostrar un trabajo del que te sientes especialmente orgulloso (el suyo;-) y déjale claro que respetarás escrupulosamente la confidencialidad acordada y la que se le pueda ocurrir en ese momento.
Enséñale el borrador del caso antes de publicarlo.
Redáctalo en un tono acorde con vuestra forma de trabajar
Tanto si sois una empresa “seria y sesuda”, como si sois “creativos y desenfadados”, debéis reflejarlo en vuestra comunicación. Una de las razones por la que un cliente puede convertirse en una pesadilla, es porque no está obteniendo lo que pensaba que iba obtener.
Redáctalo como un informe
Los casos de estudio son una herramienta de marketing poderosa, pero se leen como un informe. Una vez que un posible cliente se decide a leerlo, tiene la mente en modo “racional”.
Comienza contando cúales eran las necesidades de vuestro cliente
La mejor manera de que el lector se identifique y se interese por lo que hacéis es que pueda ver cómo habéis resuelto “casos” similares.
No intentes magnificar el problema que resolvísteis. Siempre es mejor escribir “La empresa XXX nos llamó para mejorar y otimizar su intranet”, o “Saneamos la canalización pluvial de la comunidad de vecinos de YYY”, antes que “Aquello era un desastre, la gente no podía ni acceder al correo”, o “Los canalones estaban atascados con bichos muertos”.
Muestra la estrategia general que seguísteis para resolverlas
Antes de entrar en detalle (y posiblemente aburrir al lector), muestra la estrategia general que siguió el trabajo, y los métodos/metodologías que se emplearon.
Detalla los pasos principales
Con “detallar” no queremos decir “entrar en profundidad”, sino especificar cuáles fueron los principales hitos del proyecto.
Céntrate en aquellos que supusieron una entrega al cliente, o un avance significativo y tangible.
Cuenta cuál fue el papel del cliente
Es fundamental dejar claro qué es lo que se espera del cliente para poder tener éxito en un caso de las características que se muestran.
Recuerda que si le cuentas una película distinta de la que luego encontrará, tendrás muchos problemas.
Sé breve
Ilustra con imágenes
Si fuera posible, cada uno de los pasos principales debería ir acompañado de una imagen (reuniones, diagramas de procesos, trabajo de campo…).
Posteado November 8, 2008 a 9:03 am por Jordi Perez
A través de Awanzo he accedido a este genial vídeo, en el que 3 emprendedores cuentan su experiencia de uso de AdWords de Google.
Si no sabes qué es AdWords, en 2,40 minutos te lo cuentan clarito clarito. Es un vídeo genial.
Resumiendo los aspectos más importantes:
Google AdWords es el sistema de publicidad contextual de Google. Funciona devolviendo anuncios de texto en la disposición de la pantalla de resultados de búsqueda de Google.
Los anunciantes pagan por cada clic que el internaura haga a esos anuncios.
Con AdWords, te aseguras una visibilidad pagada en la pantalla principal de Google. A más presupuesto, mayor visibilidad.
Permite publicidad segmentada, por el contexto de la búsqueda (por las palabras clave que yo elija), así como por zona geográfica (que mi anuncio salga en búsquedas en español y de España)
Un par de consejos valiosísimos: El que da el amigo fotógrafo del vídeo: para elegir las palabras clave, ponte en la piel de tu cliente. Ponte en la piel del que está realizando la búsqueda. Y el que da el amigo de venta de dispositivos mobiles: Que el texto sea seductor, que te diferencie de la competencia.
Asigna un presupuesto diario a tu campaña AdWords, y la cantidad máxima que quieres pagar por cada clic. A más PPC (Pay per Clic), mejor te aseguras aparecer en las primeras posiciones de los enlaces patrocinados… hasta que se acabe el presupuesto diario que has elegido.
Algunas ventajas de Google Adwords: control total sobre los gastos, medición en tiempo real de lo que la campaña te ha aportado, integración con Google Analytics, o flexibilidad para realizar tantos cambios como desees.