La pregunta del millón: ¿dónde está el negocio en Internet? (PARTE II)

Posteado June 11, 2008 a 8:13 am por ansueta Feed Articulos

Como íbamos diciendo, cuando alguien está planeando seriamente montar un negocio en Internet, está obligado a formular la pregunta clave: ¿de dónde van a salir mis ingresos? ¿Dónde está el dinero aquí? Es la pregunta del millón. En la primera parte dimos un repaso a la venta de productos y servicios, la intermediación, etc. Ahora vamos a analizar otras fuentes de ingreso fundamentales:

Publicidad

Para obtener dinero por la inserción de banners hace falta generar mucho tráfico. Es decir, si quieres cobrar una cantidad digna de ser tenida en cuenta por el espacio que cedes en tu sitio web para banners, tienes que ser capaz de demostrar a los anunciantes que tienes muchas visitas. Y, entiéndase bien: demostrarlo no es el problema.

Hay varios sistemas razonablemente fiables para calcular el número de visitas que obtiene tu sitio web. Es más, utilizando herramientas como Google Analytics también puedes conocer datos importantes sobre el perfil de tus usuarios. El problema es generar ese tráfico, y mantenerlo. Por supuesto que puedes contentarte con los anuncios de texto de Google, y es posible que, si tienes suerte, con esos ingresos llegues a cubrir algunos gastos de mantenimiento, como el registro de dominio o el alojamiento web, pero sería osado decir que ahí existe un negocio…

Aparte del tráfico, es importante la “calidad” -desde el punto de vista del Marketing- de los visitantes de tu sitio web. Si tienen un perfil bien definido y consistente, que se acerca al del consumidor potencial que buscan los anunciantes, mejor que mejor. Los sitios web y blogs temáticos suelen jugar con ventaja, porque se da por hecho que su público está bien segmentado. Si, pongamos por caso, tenemos un blog sobre jardinería, es evidente que nuestros visitantes están interesados en el tema, y es una buena oportunidad para una empresa anunciante que venda herramientas de jardín.

SponsorsTechCrunch

Patrocinio

Es una de las opciones más en auge, sobre todo en los blogs dedicados a la información especializada. Cuanta más influencia tenga un blog, más y mejores son sus opciones de obtener un buen patrocinio, claro. Hay casos realmente extremos. Por ejemplo, las opiniones vertidas en Techcrunch, uno de los lideres en tecnología, son tan influyentes que muchos afirman que han llegado incluso dar al traste con algunos proyectos empresariales…

Las empresas son conscientes de la influencia de estos blogs en las tendencias del mercado. Su patrocinio les garantiza presencia y visibilidad, sobre todo respecto a unos usuarios de gran calidad desde el punto de vista del marketing, porque tienen un perfil muy definido. Además de recibir visitas a través de los banners, cuando los patrocinadores sacan al mercado un nuevo producto o servicio, se garantizan su presencia en ese medio de especial influencia. Normalmente, la honestidad es la norma, e incluso algunos blogs señalan cuándo un post está patrocinado. Y es que, los usuarios de la blogosfera no suelen perdonar las componendas.

Una de redes sociales

La atención y la fidelidad de los usuarios tiene un precio. Vaya descubrimiento, ¿no? Todo tiene un precio, eso ya lo sabíamos. Pero es cierto que, con el auge de las redes sociales ha nacido un tipo de usuario muy peculiar. No sólo es un usuario “reincidente”, que vuelve y vuelve al mismo sitio tantas veces como haga falta, sino que además, está dispuesto a compartir sus experiencias y conocimientos con otros usuarios. El mensaje se extiende como la pólvora porque está basado en la comunicación abierta y la confianza. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de lo que esto significa: si María cree que el producto o el servicio de mi empresa es bueno, se lo contará a todos sus amigos. La bola de nieve está lanzada. Y esto ya no es un boca a oreja. La informacion fluye a toda velocidad. Hemos triunfado.

Así que, las empresas que quieran darse a conocer en una red social, van a tener que pagarlo… Ahora bien, una publicidad burda puede convertirse en una inversión carísima y ruinosa. Es mejor que no parezca publicidad. Difícil, ¿no? Podría parecer, por ejemplo, información útil, o algo así. Seguro que hay maneras. El caso es que, tal y como hemos mencionado antes, los usuarios no toleran que les tomen el pelo, y ya no pinchan en ese banner inmenso que se enciende y se apaga sin cesar.

Una buena idea y a buscar financiación

¿Tienes una idea genial? Enhorabuena: las ideas geniales no abundan, y los genios que las producen mucho menos… Pero haberlas haylas. Conviene, eso sí, que antes de lanzarte a la piscina, pongas tu idea a prueba. Piensa en los posibles inconvenientes. Llévala a un escenario similar al de la realidad del mercado, para ver si se sostiene o se desinfla. Coméntala con amigos y colaboradores -de confianza, claro, no te vayan a arrebatar tu preciado “tesoro”- y sométela a sus críticas. Si la idea sobrevive, puede que de verdad sea genial. Y además, ahora eres capaz de defenderla. Deberías pasar al siguiente nivel: envolverla y presentarla bien. Ya puedes salir con ella bajo el brazo a buscar financiación.

Si tienes recursos, a veces es mejor darle un poco de forma a esa idea; arrancar el proyecto y evolucionarlo un poco para que haya algo visible, y así sea más fácil de vender.

Obtener financiación de otras empresas constituye, sin duda, una forma de hacer negocio. Pero no deja de ser temporal. Es una apuesta: has convencido a unos inversores de que tu idea será capaz de generar dinero. Y has conseguido financiación. Pero eso no significa que el proyecto funcione.

Crecer para vender

Puede que éste no fuera el objetivo cuando el proyecto arrancó, o puede que sí. El hecho es que, una vez que un sitio web, de una manera o de otra, se ha hecho un hueco en el mercado, y se ha convertido en una referencia en su ámbito de negocio, es posible que sea engullido por otra empresa más poderosa. Los ejemplos en la era de la burbuja tecnológica fueron multitud. A veces, grandes empresas desembolsaban fortunas por hacerse con páginas prácticamente amateurs cuya virtud era haber salido al mercado en el momento justo. Hoy no es tan sencillo, pero sí es cierto que el nacimiento de los blogs y las redes ociales ha vuelto a crear sitios de referencia desligados del control de las grandes empresas tradicionales.

Seguro que a ti se te ocurre alguna forma nueva de generar ingresos. ¿Cuál ha sido tu experiencia?

PD: Gracias al gran SunTzu por su asesoramiento.

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La pregunta del millón: ¿dónde está el negocio en Internet? (PARTE I)

Posteado June 10, 2008 a 7:47 am por ansueta

Cuando alguien está planeando seriamente montar un negocio en Internet, está obligado a formular la pregunta clave: ¿de dónde van a salir mis ingresos? Dicho en otras palabras: ¿dónde está el dinero aquí? Es la pregunta del millón. La explosión de la burbuja tecnológica puso fin a un período febril, y por lo demás muy corto, en el que cualquier negocio “tenía valor” por el sólo hecho de estar en Internet. Después llegó el pánico. Hoy las cosas se han calmado un poco, y se han abierto nuevos caminos. Vamos a analizar cuáles son las fuentes de ingreso posibles:

Hay que estar ahí…

En realidad, esta opción no da dinero, pero hay que mencionarla, porque lo de “hay que estar ahí” sigue siendo un clásico, sobre todo en los negocios pequeños y familiares:

“Vamos a montar una página web para que los clientes vean que la tenemos y no piensen que vivimos en la Edad de Piedra. Así, aunque sea, pueden encontrar el mapa de nuestra oficina, nuestros teléfonos y nuestras direcciones de correo electrónico.”

Cuantificar el valor de esta “presencia web” es complicado. Seguro que no es mucho y, desde luego, no genera ningún ingreso directo. Pero hoy en día construir una página web “testimonial” y tener un dominio y un espacio en un servidor es tan barato, que seguro que compensa el esfuerzo. Aunque sea para colgar los datos que figuran en una simple tarjeta comercial…

Extender el negocio que ya funciona offline

Esta es quizá la opción más conocida y más sencilla de visualizar: si tú vendes camisetas en las tiendas tradicionales, puedes extender el alcance de tu negocio llevándolo a la Red. En los primeros años del “Fenómeno Internet”, construir una tienda online era un inversión compleja y costosísima. Había que pensárselo muy bien antes de acometer un proyecto de esa envergadura, con sus desarrollos, sus licencias, sus pasarelas de pago…

Afortunadamente, hoy existen opciones de comercio electŕonico sencillas y muy económicas, aptas incluso para el comercio minorista, como por ejemplo Oscommerce. Gracias al código Opensource, al descenso continuo del coste de almacenamiento y al surgimiento de nuevos lenguajes mucho más ágiles (tipo Ruby on Rails), el precio de los desarrollos ha bajado sensiblemente también para los que tienen en mente proyectos más ambiciosos.

Vender un producto en Internet

En el caso de los productos, las cosas están claras: normalmente, tienes que ser capaz de vender a un precio muy competitivo para que los usuarios te tengan en cuenta. La otra opción es que distribuyas productos de difícil acceso, que normalmente el usuario no puede encontrar por otros canales. Es complicado competir con las grandes del sector, que han hecho desembarcos millonarios, y también con las empresas tradicionales, que ya tienen toda su estructura offline bien dispuesta, y lo único que necesitan es trasladarla a la Red.

La ventaja de una compañía online puede estar en el ahorro de costes, ya que no tiene por qué replicar la red de distribución de una empresa tradicional. Uno de los caminos -por lo demás, nada sencillo- consiste en saltarse a los intermediarios. Así, gracias a tiendas como ecocaja los agricultores pueden llevar sus productos hasta los usuario de un sólo salto. Mejor para ambos, ¿no?

Ecocaja

Intermediación

Hemos acabado el párrafo anterior hablando de saltarse a los intermediarios. Pues bien, ahora le damos la vuelta. Uno de los negocios más desarrollados en Internet es el de la intermediación: portales -muy frecuentemente buscadores verticales- que ponen en contacto al usuario con los vendedores. Lo más normal es que el intermediario cobre un pequeño tanto por ciento o una comisión por cada usuario al que “redirige” hacia el vendedor. Están muy extendidos, por ejemplo, los buscadores de vuelos, viajes, etc.

Vender servicios

El caso de los servicios es bastante especial, y merece un capítulo aparte. Conviene plantearse una pregunta de partida: ¿Vas a ser capaz de cobrar a tus usuarios por tus servicios? Piénsatelo bien, porque no siempre resulta sencillo. Estamos en lo que algunos llaman era de las “Freeconomics”, o economía de lo gratis. Pocas veces la gente está dispuesta a pagar si puede obtenerlo gratis. Un ejemplo claro fue el del diario El País, que optó por una edición digital de pago y tuvo que retractarse debido al empuje de la competencia, que siguió ofreciendo la información de manera gratuita. Pero hay muchos más. Ahora Google ofrece a sus usuarios un servicio de correo con espacio casi ilimitado e incluso varias herramientas de gestión. Muchos programas opensource están disponibles para la comunidad sin coste alguno. Hay miles de ejemplos.

Freemium, ese extraño cóctel entre Free y Premium

La solución ha venido, muchas veces, por un camino intermedio, una mezcla entre un servicio gratuito y uno Premium, en el que se añade algún elemento de valor. Según el ámbito puede consistir en un acceso a la hemeroteca, espacio ilimitado en el servidor, versión avanzada del programa de gestión, etc. Te recomiendo la lectura de este interesante post sobre Freeconomics: Economía de lo GRATIS: 6 modelos de negocio por 0 euros.

Colaboración social

Es evidente que la colaboración de los usuarios genera conocimiento, productos y servicios de gran valor. Pero, ¿cabe obtener dinero del esfuerzo gratuito de la comunidad? Proyectos de referencia como la Wikipedia se han construido gracias al trabajo, sin ánimo de lucro, de miles de personas. Para canalizarlo y hacerlo posible, se han creado fundaciones que se financian con las donaciones de compañías, instituciones públicas y particulares.

Las empresas que se dedican al desarrollo de aplicaciones Opensource (de código abierto) han adoptado algunos modelos de negocio bastante creativos. Dado que, normalmente, la versión básica de su producto es gratuita, obtienen los ingresos por versiones más completas, por servicios de soporte y consultoría, o incluso por cursos de formación. Hay que decir que no todo el mundo aprueba esta “vertiente comercial” de lo que en un principio nació como software libre, realizado por y para la comunidad.

CONTINÚA. VER LA PARTE II: publicidad, patrocinio, redes sociales y más.

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